Cada fase del tratamiento se apoya en datos digitales: la imagen 3D muestra el hueso y los nervios, el escaneado intraoral sustituye la pasta de impresión, el software de planificación sitúa cada implante respecto al futuro diente, una impresora produce una guía que traslada el plan a la boca con precisión, y el laboratorio digital fresa la restauración en zirconio. El resultado: menos sorpresas, menos invasividad, mejor ajuste.
Las herramientas
CBCT — TAC dental 3D
Baja radiación, una imagen tridimensional de los maxilares: altura y anchura del hueso, posición del nervio y del seno. La base de todo plan.
Escáner intraoral
Una pequeña cámara escanea la boca en un modelo digital. Sin impresiones, sin arcadas, más precisión.
Software de planificación de implantes
Funde TAC y escaneado. El implante se planifica respecto a la corona — «desde el final hacia atrás».
Guía quirúrgica impresa
Traslada el plan a la boca: posición, ángulo y profundidad. Menos incisiones, menos conjeturas.
CAD/CAM y zirconio
La corona o el puente se diseña por ordenador y se fresa de un bloque de zirconio. Ajuste preciso, color estable.
Diseño de sonrisa (DSD)
Visualizar la sonrisa sobre fotografías de su cara, antes de tocar un diente.

Qué le aporta en la práctica
- Ve el plan antes del tratamiento — y lo entiende
- Una cirugía corta y mínimamente invasiva, y una recuperación más cómoda
- Un implante donde el diente lo necesita — y por tanto una restauración que parece natural
- La opción de preparar un puente provisional de antemano y cargar el mismo día
- Menos visitas, menos impresiones, menos «retoques» al final
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